La política mundial ha arribado a un momento crucial y peligroso, en donde existe un desprecio por todas las reglas que durante tanto tiempo se observaron, por lo menos con cierto apego a la diplomacia y a la ética. Sin ningún sonrojo, las potencias actúan sin escrúpulo alguno, aplicando medidas políticas, económicas y militares contra todo país que haya osado oponérseles y, todo lo que parece un avance de las fuerzas progresistas del mundo, puede desaparecer de la noche a la mañana con un zarpaso de fuerza bruta. En mirada al pasado reciente, nos encontramos con los acontecimientos a partir de la caída de la Unión Soviética, cuando Estados Unidos, su ONU y su OTAN, aprovecharon para capitalizar militarmente la situación en los Balcanes. Sabemos que la Guerra Fría fue un período de 44 años de carrera armamentista y amenazas nucleares que terminó sin haberse producido la guerra que todos suponíamos ocurriría entre la URSS y Occidente. Pero también sabemos que tras la desaparición de la URSS, Estados Unidos no logró a plenitud la hegemonía que siempre ha buscado, lo cual, desde el punto de vista imperial, es una tarea inconclusa y es por eso que hoy vemos el desarrollo de acontecimientos de tanto dramatismo y dolorosos resultados, toda vez que parecen resueltos a apropiarse del mundo sin medir consecuencias para la Humanidad.
El reciente caso de Libia nos reafirma de manera inequívoca las verdaderas intenciones imperiales. Aunque aún hay quienes ignoran y además a quienes les resulta cuesta arriba creer, que Estados Unidos tiene doble moral en su "diplomacia" y, en sentido general, en todos sus pronunciamientos y posiciones políticas, el repudio a sus acciones es cada vez mayor. Acostumbrado ése país a usar la mentira y el engaño previamente a cualquier acción militar, pretende que el mundo crea en su amor por el Pueblo libio ante una no demostrada masacre por parte de Gadhafi. Pero esa "bondadosa costumbre" ya no encuentra máscaras adecuadas para engañar y mentir. Estamos en presencia de una ofensiva de los Pueblos y una contra ofensiva de los imperios, que aprovechando el repudio a las dictaduras árabes que ellos han mantenido durante décadas, han creado conflictos en países que les fueron o les son hostiles, como Libia y Siria, pretendiendo crear confusiones y justificaciones para agredir. Pero a las protestas en Yemen, Bahreim, Jordania, Egipto y hasta Arabia Saudita, no han merecido, ni pronunciamientos ni reuniones del Consejo de Seguridad. En ningún momento han insinuado siquiera promover un diálogo con Libia; peor aún, desconocen tajantemente al gobierno libio y validan un grupito de mercenarios "opositores" infiltrados sutil y pacientemente en la ciudad estratégica de Benghazi. Esta postura tozuda deja al descubierto la falsedad de los motivos que esgrimen para el ataque, poniendo de relieve el factor petróleo, más aún cuando deciden importar el petróleo controlado por los "rebeldes".
Venezuela debe mirarse en el espejo de Libia. Lo primero que debe hacer es entender el caso libio como el resultado de una trampa bien cultivada durante años contra Mohamar Gadhafi, quien enfrentó de manera radical a Estados Unidos; pero que previamente había desplazado a la monarquía aliada a Occidente y nacionalizado sus recursos naturales, siendo el petróleo libio el de mejor calidad por ser muy liviano. Además, tras la desaparición del mentor del proyecto de la Unidad Arabe, Gammal Abdel Nasser, Gadhafi se mantuvo firme en lograr ese propósito unitario. Lo lógico, desde la óptica occidental, era enfrentar a Gadhafi y así lo hizo. Mediante fuertes presiones y hasta ataques a su residencia en donde murió una de sus hijas, Gadhafi accede a entregar a un terrorista libio responsable del derribo de un avión de la Pan American con más de 250 personas a bordo. Con tal decisión y un cambio de actitud hacia posiciones más moderadas, Gadhafi comienza a incertarse, poco a poco, en lo que Occidente llama "la Comunidad Internacional". Con una unidad en torno a su liderazgo de todas las tribus que conforman la sociedad libia, lleva a su país a un grado de bienestar económico superior a todos los demás países africanos, pero también alcanza sorprendentes resultados sociales, con un envidiable índice de desarrollo humano.
La política económca, basada principalmnente en el petróleo, da cabida a la inversión extranjera, con énfasis en los países europeos bañados por el Mediterráneo. La presencia de Estadps Unidos en las inversiones petrolíferas de Libia no son tan significativas como las europeas. Ante el conflicto que hoy se desarrolla en Libia, cuyo objetivo es el derrocamiento de Gadhafi o, a lo sumo, la división del país en dos Estados, como recién hizo Estados Unidos en Sudán, dejándo a Gadhafi la zona no petrolera, es obvio que las empresas europeas socias del Estado libio se apropiarán del 100 por ciento de las acciones y, claro está, Estados Unidos tiene que cobrar lo suyo en proporciones considerables. La trampa a Gadhafi está clara. Lo atrajeron y él se confió. Devolvió los misiles que Bush le exigió devolver para sacarlo de la lista de países que promueven el terrorismo, los cuales le hicieron falta hoy para defenderse. Creyó en los líderes occidentales, quienes lo cortejaron y recibieron con honores, esperando el momento oportuno para caerles encima todos al mismo tiempo.
A LA CAZA DE VENEZUELA
En Venezuela hay un programa económico de participación extranjera en las inversiones del sector petrólero llamada Siembra Petrolera. Hay países europeos, entre ellos,de los participantes en la coalición contra Libia, como Italia. Hay asiáticos, como China, Japón, Irán; de Europa Oriental, como Rusia y Bielorusia. Probablemente los venezolanos cuentan con una oposición de esos países a cualquier acción que intente reproducir los acontecimientos contra Libia en Venezuela. Incluso es posible que estén seguros que América Latina y la UNASUR no aceptarán una agresión para apoderarse del petróleo venezolano. Es algo dificil de predecir, pero sí es posible sacar conclusiones de la experiencia libia. Venezuela y Libia tienen acuerdos bilaterales importantes; pero también los tiene con Siria, y un desenlace adverso a los gobiernos árabes amigos de Venezuela, significaría un revés para ese país, lo cual contribuye a su debilitamiento político y económico. En cuanto al entorno latino americano, la UNASUR, aunque ya es una realidad, al mismo tiempo es un proyecto proclive a ser penetrado. Las potencias no se dormirán en sus laureles y, mientras presionan con todos sus recursos dipolmáticos y no diplomáticos, a los gobernantes progresistas menos radicales, como los de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay; pero también a los organismos internacionales tradicionalmente incondicionales (ONU+OEA), accionarán con toda la capacidad mediática y de despliegue de fuerza militar de que disponen.
Ahora bien, guerra avisada no mata soldado. El mayor peligro no está en la fuerza militar ni en los medios de comunicación, sino en los "caballos de Troya", como aquellos que infiltraron a Gadhafi en su mismo gabinete y en algunas instancias militares; el peligro está, además, en dar concesiones a la oposición interna para reflejar pluralidad con la esperanza de neutralizar la insistente campaña sobre la falta de libertad de expresión y violaciones a los Derechos Humanos; está también el peligro, en dejarse chantajear con las de promover o apoyar el terrorismo, propiciar una carrera armamentista o dar refugio a las FARC. Ese es el patrón, con algunas variantes, utilizado en diferentes situaciones de pre invasión. Y ya comenzaron. La neo halcona Hilary Clinton inició el condicionamiento de la opinión pública en ese sentido.
Considero que el escenario que se prepara para Venezuela está proyectado para el proceso electoral del 2012; sin embargo y mientras tanto, todo cuanto ocurre en el mundo árabe y en Africa, puede ser aprovechado. El gobierno de Veezuela ha diseminado por todo el planeta a su diplomacia, lo cual se ha traducido en un amplio abanico de acuerdos, no sólo en el área económica, sino también científica y cultural. En la medida que las potencias dominantes logren revertir a su favor las políticas en los países amigos de Venezuela, se daría por descontado que los acuerdos existentes cesarían, lo cual reduce la influencia venezolana. En otras palabras, se iría aislando al Gobierno Bolivariano. Pero en nuestro propio entorno, no podemos olvidar que, aún cuando las relaciones entre Venezuela y Colombia están en su mejor momento, las siete bases militares de Estados Unidos son una realidad. Tampoco debemos obviar cuán incondicionales son los gobiernos de Costa Rica y Panamá, que han facilitado sus territorios para operaciones militares de gran envergadura. Por otro lado, otros gobiernos de Centro América, Méjico, Chile, y Perú, unos son incondicionales y otros ambivalentes. Por eso, el peligro para los países del Alba está en la propia Latinoamérica.
En la medida que se acerca el 2012, año en el cual habrán elecciones en países tan importantes como Estados Unidos, Venezuela y Nicaragua, irán ocurriendo eventos importantes que impactarán en la región, en algunos de los cuales Venezuela juega un papel estelar. Por ejemplo, el evento regional a celebrarse en Veneauela en junio próximo, para la conformación de la Unión de Estados del Sur, que excluye a Estados Unidos y Canada y que coloca a la OEA en una incómoda posición. Esta caduca organización como que estará demás. También se está en la espectativa ante el congreso del Partico Comunista de Cuba, que promete ser muy novedoso en cuanto a cambios sustanciales, tanto en la política y la economía internas, como en la política exterior. También está por decidirse las elecciones en Perú, cuyo candidato ganador de la primera vuelta, enfrentará, de seguro, a una coalición de derecha. Otra espectativa es la posición que adoptarán los países del Alba en el caso de Honduras, después que se planteara la posibilidad de un entendimiento tras la visita de Hugo Chávez a Juan Manuel Santos. Es seguro que a Porfirio Lobos se le plantearán algunas condicionantes, pues de otra manera, el papel del Alba sería indigno.
Con un panorama como el descripto, Estados Unidos y la Unión Europea tienen desde ya, sus cartas debajo de las mangas. El colonialismo vuelve por sus fueros. Esta vez, además de los recursos que existían al momento del Descubirmiento y Conquista, el petróleo provoca un colonialismo moderno. Por lo tanto, que nadie piense que vienen a "jugar blandito". A pesar de sus aventuras en Irak, Afganistán, Libia y quién sabe cuántas más están fraguando, Venezuela es un máximo objetivo, toda vez que intentaron recuperar su petróleo en el 2002. Y realmente a los imperios les duele mucho cuando fracasan en países que en algún momento fueron suyos. Les duele demasiado fracasos como los de Bahía Cochinos y el retorno al poder de Chávez en 2002. Parece que para dolores así no hay calmantes y, ahora que están envalentonados, van a aprovechar para extirparse los tumores que les causan dolor, antes que sigan caminando por todo el cuerpo, por culpa del Alba.